Si en un bote de tomate pone “tomate” podemos saber qué hay dentro sin necesidad de abrirlo. Lo mismo sucede con las personas, al etiquetar a una persona creemos saber que hay dentro sin necesidad de mirar. Todos hemos escuchado alguna vez la frase: “al principio no me caías bien, parecías demasiado serio, pero sin embargo he de reconocer que eres muy gracioso”.




























